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Mi adiós a la señora Nitza Rosenthal de Merlín

Nitza Rosenthal de Merlín

Querida Nitza, en estas primeras horas de tu partida, aflora el inicio de muchos reconocimientos. Se sumarán otros con el recuerdo que comienza a desplegar la retrospectiva de quien se ha ido. Has sido una persona muy valiosa en mi vida, en estos últimos 20 años. Conocerte fue admirar tu energía, tu humor, tus memorias, tus luchas y reclamos incansables por la verdad y la justicia.
Gracias por confiarme la historia de tus padres, la intimidad de tu familia de origen, por compartirme tus alegrías, dolores y tristezas. Por trabajar codo a codo en 2017 y 2018 gestando “La Casa Rosenthal. Vivir y morir en Formosa, la tan amada”. Aceptaste, con la última frase del libro, que quedara grabado tu amor a Formosa y a tus coterráneos. Siempre volviste allí, y aunque el dolor te cruzó duro, tus lazos con la gente y la provincia, siempre prevalecieron en tu corazón. Heredo el conocer gente valiosa de tu lugar en el mundo, nombres, apellidos e historias que siempre me acompañarán.
Tu vida ha sido la de una mujer moderna, trabajadora, culta, imprescindible, de un optimismo descomunal, despojada de todo prejuicio, centro de reuniones, siempre con algo valioso para decir. Emprendedora y organizadora de todo encuentro de bien. Sociable por naturaleza, en estos casi 25 años de nuestra pequeña comunidad de vecinos, no te olvidaremos. Nos reuniste y organizaste, siempre en el buen encuentro. Estaremos junto a Saúl “Lulo” Merlín, tu compañero de toda esa larga y fructífera vida, en la etapa de vivir sin vos.
Amiga, hasta siempre. Cuando decaiga por algo, o dude en hacer o no un viaje, o ir a una reunión, o simplemente esté cansada, tu sola imagen me relanzará a viajar y a salir, a vivir.

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